{"id":13875,"date":"2022-02-22T18:43:58","date_gmt":"2022-02-22T21:43:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/?p=13875"},"modified":"2022-04-25T10:23:11","modified_gmt":"2022-04-25T13:23:11","slug":"fauna-nativa-enjaulada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/fauna-nativa-enjaulada\/","title":{"rendered":"Fauna nativa enjaulada"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Febrero de 2022<\/p>\n<div id=\"attachment_13876\" style=\"width: 297px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/hcsm\/a\/K6knWNPp5x5t4TDgxdKSJPw\/?lang=en\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13876\" class=\"wp-image-13876\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/ClaudiaLeal.jpg\" alt=\"\" width=\"287\" height=\"398\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-13876\" class=\"wp-caption-text\">Portada de Progreso (n.32, 1960), publicaci\u00f3n de la Sociedad de Mejoras P\u00fablicas.<\/p><\/div>\n<p>Bogot\u00e1, la capital del tercer pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina en poblaci\u00f3n, no tiene ni ha tenido nunca un zool\u00f3gico, a pesar de haberlo intentado en varias ocasiones. Solo hasta 1975, Gonzalo Chac\u00f3n, un zootecnista enamorado de los animales, estableci\u00f3 un peque\u00f1o zool\u00f3gico, al que llam\u00f3 Santa Cruz, una hora al sur de la ciudad. All\u00ed, algunos bogotanos conocieron las dantas, los za\u00ednos y las marimbas (esos \u00e1giles primates tambi\u00e9n denominados monos ara\u00f1a). Estos animales terminaron enjaulados como producto de los m\u00faltiples encuentros entre humanos y otras criaturas intensificados por la expansi\u00f3n de la frontera agr\u00edcola. Ese proceso de establecimiento de potreros y cultivos donde antes hab\u00eda bosques y sabanas naturales dej\u00f3 a los moradores de estos h\u00e1bitats sin casa, al tiempo que las ciudades crec\u00edan, de forma inusitada, al ritmo del desenfrenado aumento de las poblaciones nacionales y de las migraciones provenientes del campo.<\/p>\n<p>En su art\u00edculo \u201c<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S0104-59702021000500008\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Wild and trapped: A history of Colombian zoos, 1930s-1990s<\/a>\u201d, la ge\u00f3grafa Claudia Leal, profesora de la Universidad de los Andes de Bogot\u00e1, reconstruye la historia de tres de los principales zool\u00f3gicos de su pa\u00eds, lo que le permite reflexionar sobre la relaci\u00f3n de nuestras sociedades con el mundo natural y tambi\u00e9n sobre algunas limitaciones de los procesos de formaci\u00f3n estatal en el periodo de mayor crecimiento de los estados latinoamericanos. Tanto Santa Cruz como Santa Fe, el zool\u00f3gico de Medell\u00edn (la segunda ciudad colombiana), que abri\u00f3 sus puertas al p\u00fablico en 1960, hacen parte de lo que podr\u00edamos llamar la segunda gran ola de creaci\u00f3n de zool\u00f3gicos en la regi\u00f3n. La primera comenz\u00f3 a finales del siglo XIX con el establecimiento del zool\u00f3gico de Buenos Aires y se extendi\u00f3 hasta bien entrado el siglo XX. En ese primer periodo, los pa\u00edses m\u00e1s ricos de Am\u00e9rica Latina, y sus principales centros urbanos, establecieron jardines zool\u00f3gicos para celebrar sus logros. Con su modernizaci\u00f3n tard\u00eda, Colombia \u2013como otros pa\u00edses y muchas ciudades de la regi\u00f3n\u2013 tuvo que esperar unas buenas d\u00e9cadas para hacer parte de esta tendencia.<\/p>\n<p>Como los pares de su generaci\u00f3n, los zool\u00f3gicos colombianos fueron instituciones m\u00e1s bien pobres, ansiosas por exhibir elefantes y jirafas, pero pobladas sobre todo por los desplazados de las selvas nativas que estaban siendo derribadas. Fueron tambi\u00e9n, en su inmensa mayor\u00eda y a diferencia de sus predecesores, producto de esfuerzos privados. Los l\u00edmites del estado colombiano en su nivel central, as\u00ed como de las administraciones locales, quedan claros en su incapacidad de dotar a las ciudades con estos s\u00edmbolos de desarrollo urbano. Santa Fe y Santa Cruz revelan estrategias, desplegadas tambi\u00e9n en otros \u00e1mbitos, utilizadas para cumplir con responsabilidades consideradas estatales. En el caso de Santa Fe, as\u00ed como sucedi\u00f3 con la importante Federaci\u00f3n Nacional de Cafeteros de Colombia, la elite regional asumi\u00f3 las tareas, mientras que en el caso de Santa Cruz, los funcionarios p\u00fablicos buscaron aliados que les ayudaran a cumplir con sus obligaciones: ocuparse de la fauna incautada.<\/p>\n<p>El afamado zool\u00f3gico de la Hacienda N\u00e1poles, perteneciente al narcotraficante Pablo Escobar, constituye una excepci\u00f3n, que es a la vez una versi\u00f3n extrema de tendencias propias de esta historia. Con el contrabando de animales ex\u00f3ticos \u2013como rinocerontes, b\u00fafalos e hipop\u00f3tamos\u2013 que dej\u00f3 libres en las praderas de su hacienda, Escobar sobrepas\u00f3 tanto a las elites que hab\u00edan establecido zool\u00f3gicos un par de d\u00e9cadas antes, como al estado que ni siquiera pudo hacerse cargo de los animales cuando dio de baja al capo. Aunque N\u00e1poles no ten\u00eda casi fauna nativa, los pastos africanos sobre los que se paseaban sus espec\u00edmenes de exhibici\u00f3n hab\u00edan reemplazado hac\u00eda muy poco a los frondosos bosques del valle del Magdalena Medio, hogar de las dantas, los za\u00ednos y las marimbas que otros zool\u00f3gicos exhib\u00edan.<\/p>\n<p>Las historias relatadas en \u201cWild and trapped\u201d nos recuerdan que la fascinaci\u00f3n que sentimos por nuestros primos, los otros animales, es parte de una historia mayor de construcci\u00f3n de paisajes humanizados y del desarrollo de aspectos centrales del mundo humano aparentemente no relacionados con el mundo natural, como lo son los estados nacionales.<\/p>\n<p>Leal, Claudia. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S0104-59702021000500008\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Wild and trapped: a history of Colombian zoos and its revelations of animal fortunes and State entanglements, 1930s-1990s<\/a>. Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade-Manguinhos [online]. 2021, v. 28, suppl 1, pp. 81-101.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ge\u00f3grafa Claudia Leal reconstruye la historia de tres de los principales zool\u00f3gicos colombianos, lo que le permite reflexionar sobre la relaci\u00f3n de nuestras sociedades con el mundo natural. <\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":13877,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_price":"","_stock":"","_tribe_ticket_header":"","_tribe_default_ticket_provider":"","_tribe_ticket_capacity":"0","_ticket_start_date":"","_ticket_end_date":"","_tribe_ticket_show_description":"","_tribe_ticket_show_not_going":false,"_tribe_ticket_use_global_stock":"","_tribe_ticket_global_stock_level":"","_global_stock_mode":"","_global_stock_cap":"","_tribe_rsvp_for_event":"","_tribe_ticket_going_count":"","_tribe_ticket_not_going_count":"","_tribe_tickets_list":"[]","_tribe_ticket_has_attendee_info_fields":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1865,451,1864,901,1863],"class_list":["post-13875","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-highlights","tag-claudia-leal","tag-colombia","tag-pablo-escobar","tag-uniandes","tag-zoologico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13875","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13875"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13875\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13879,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13875\/revisions\/13879"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13877"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13875"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13875"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13875"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}