{"id":13434,"date":"2021-09-24T14:22:25","date_gmt":"2021-09-24T17:22:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/?p=13434"},"modified":"2021-09-24T14:53:49","modified_gmt":"2021-09-24T17:53:49","slug":"las-epidemias-en-la-pampa-argentina-en-perspectiva-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/las-epidemias-en-la-pampa-argentina-en-perspectiva-historica\/","title":{"rendered":"Las epidemias en La Pampa, Argentina, en perspectiva hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u00a023 de septiembre de 2021<\/p>\n<div id=\"attachment_13438\" style=\"width: 489px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/museoroca.cultura.gob.ar\/noticia\/politicas-sanitarias-y-campanas-de-vacunacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13438\" class=\"wp-image-13438 \" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/1901-vacunacion-domiciliaria.jpeg\" alt=\"\" width=\"479\" height=\"382\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-13438\" class=\"wp-caption-text\">Vacunaci\u00f3n domiciliaria contra la viruela en Argentina. Fuente: <a href=\"https:\/\/museoroca.cultura.gob.ar\/noticia\/politicas-sanitarias-y-campanas-de-vacunacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Museo Roca &#8211; Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas<\/a>.<\/p><\/div>\n<p>El siguiente<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S0104-59702021000300001\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"> texto<\/a> es una versi\u00f3n m\u00e1s completa, actualizada y sometida a revisi\u00f3n de pares de un post publicado\u00a0en el\u00a0blog\u00a0de\u00a0Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade \u2013 Manguinhos en abril de 2020.\u00a0\u00a0Este art\u00edculo describe el inicio de las preocupaciones sanitarias vinculadas a las epidemias ocurridas durante el siglo XX en La Pampa, provincia argentina. Las epidemias, como las de la viruela, fueron un est\u00edmulo para estas pol\u00edticas que frecuentemente tuvieron origen en Buenos Aires, la capital del pa\u00eds. El contagio de muchas epidemias depend\u00eda de carencias de infraestructura: agua, desag\u00fce y desecho adecuado de basuras, de la ausencia de un n\u00famero suficiente de trabajadores de salud, de la presencia de vectores transmisores de enfermedades como los mosquitos y, en \u00faltima instancia, de la pobreza. La experiencia hist\u00f3rica descrita en este texto resalta la importancia de analizar el impacto del SARS-CoV-2 m\u00e1s all\u00e1 de las grandes ciudades.<\/p>\n<div id=\"attachment_11242\" style=\"width: 144px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S0104-59702021005000009\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11242\" class=\"wp-image-11242\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Maria-Silvia.png\" alt=\"\" width=\"134\" height=\"162\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11242\" class=\"wp-caption-text\">Dra Mar\u00eda Silvia Di Liscia,\u00a0Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos y Sociales de La Pampa\/ Universidad Nacional de La Pampa.<\/p><\/div>\n<p><strong>Mar\u00eda Silvia Di Liscia| Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos y Sociales de La Pampa\u00a0(CONICET-Universidad Nacional de La Pampa).<\/strong><\/p>\n<p>Por primera vez en su corta historia, la provincia de La Pampa (Argentina) ha declarado una cuarentena epid\u00e9mica. En esta provincia, ubicada en el centro del pa\u00eds, un virus de alto contagio denominado SARS-CoV-2 impuso en marzo de 2020 el aislamiento y confinaci\u00f3n a la totalidad de la poblaci\u00f3n para salvaguardar la salud. A la vez, la cuarentena afecta y afectar\u00e1 las actividades econ\u00f3micas, las relaciones sociales e interpersonales y las instituciones p\u00fablicas y privadas en niveles y aspectos que a\u00fan no podemos evaluar.<\/p>\n<p>Una de las primeras epidemias de las que tenemos noticias en La Pampa avanz\u00f3 con el Ej\u00e9rcito nacional comandado por Julio A. Roca, cuando el gobierno conservador de entonces conquist\u00f3 las tierras de pueblos originarios. Las tropas del Ej\u00e9rcito dispersaron, quiz\u00e1s no intencionalmente, el virus de la viruela entre la poblaci\u00f3n ind\u00edgena, con quien hab\u00eda escaso o nulo contacto y a quien se puede definir como virgin soil (suelo virgen). Los \u201cindios de lanza\u201d, sus mujeres y ni\u00f1os no fueron solo vencidos por las armas, sino que el impacto de la epidemia fue fatal, tanto en vidas humanas como en su cohesi\u00f3n social y creencias, afectando as\u00ed sus capacidades b\u00e9licas. Estos varones, mujeres y ni\u00f1os, pertenecientes a diferentes etnias de La Pampa y La Patagonia, capturados luego de la expedici\u00f3n militar de Roca, eran conducidos a la Isla Mart\u00edn Garc\u00eda, lugar utilizado como lazareto y c\u00e1rcel. Luego, la mayor\u00eda de las mujeres y ni\u00f1os se repartieron entre las familias y el resto fue reunido por sacerdotes salesianos en distintas misiones, incorporados al Ej\u00e9rcito, como ya lo hab\u00eda sido otro n\u00facleo de ind\u00edgenas antes de la campa\u00f1a o bien retornaron a las tierras otorgadas por el gobierno nacional. Pero muchos murieron v\u00edctimas, sobre todo, de la viruela que ya hab\u00eda aparecido como epidemia en los campamentos militares y que los mismos ind\u00edgenas acarrearon a la prisi\u00f3n isle\u00f1a y luego a Buenos Aires.<\/p>\n<p>La viruela era \u2013 y digo en pasado porque se trata de la primera enfermedad erradicada formalmente por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud en 1980 \u2013 una peligrosa enfermedad, afectaba por igual a adultos e infantes y sus p\u00fastulas dejaban en los supervivientes una marca indeleble en la piel. Tambi\u00e9n se trat\u00f3 de una de las primeras experiencias exitosas de prevenci\u00f3n; primero la inoculaci\u00f3n y luego la vacuna antivari\u00f3lica pod\u00edan evitarla con cierta eficacia. Los m\u00e9dicos de entonces sab\u00edan de su \u00e9xito y la recomendaban a sus pacientes, muchos renuentes a vacunarse.<\/p>\n<p>En la epidemia indicada, que afectaba a grupos no inmunizados y pod\u00eda extenderse a otros, destacados m\u00e9dicos evidenciaron que los contingentes de indios no hab\u00edan sido vacunados, a sabiendas del resultado nefasto para ellos y el resto de la poblaci\u00f3n \u201cblanca\u201d. En 1879 hab\u00edan ingresado al Hospital San Roque de Buenos Aires 171 mujeres variolosas, de las cuales ochenta eran indias y la mortandad fue del 38,8% en las ind\u00edgenas y solo al 11% en el resto. Dos c\u00e9lebres higienistas que trabajaban en lazaretos y hospitales de la capital argentina denunciaron que no se hab\u00eda inmunizado convenientemente a la poblaci\u00f3n cautiva. Emilio Coni y Jos\u00e9 Penna, luego director del Departamento Nacional de Higiene, criticaron acerbamente la negligencia de ciertos militares ya que era conocida la susceptibilidad y gravedad de la enfermedad en aquellos grupos \u00e9tnicos aislados, cuesti\u00f3n que se acerca en parte a las teor\u00edas actuales (Di Liscia, 2011).<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n importante a recordar: esta epidemia sirvi\u00f3 de ejemplo para que se aprobara en la legislatura bonaerense la obligatoriedad de la vacunaci\u00f3n antivari\u00f3lica en 1886; creemos que tanto la epidemia como la insistencia de varios de los higienistas antes citados Las epidemias en La Pampa (Argentina), en perspectiva hist\u00f3rica v.28, n.3, jul.-set. 2021, p.869-874 871 fueron elementos clave que terminaron con las dudas que exist\u00edan sobre la inmunizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, como ha sucedido (y quiz\u00e1s suceder\u00e1) en otras historias de las enfermedades.<\/p>\n<p>Si nos remontamos a la Argentina de finales del siglo XIX, la expansi\u00f3n de la fiebre amarilla, la peste, la viruela, el tifus, el c\u00f3lera y muchas otras enfermedades eran un llamado de alerta para los sectores dirigentes del entorno conservador, a quienes preocupaba tanto el aumento de la mortalidad como el descenso de la actividad econ\u00f3mica. Apoyados sobre todo por m\u00e9dicos, proclamaron la necesidad de higienizar las ciudades y las costumbres de sus habitantes, fueran estos criollos o migrantes. No era \u00e9sta solamente una preocupaci\u00f3n humanitaria. En las populosas urbes del litoral argentino, las epidemias pusieron a la enfermedad como parte central de la agenda pol\u00edtica y se enhebraron con la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d y el progreso. El pa\u00eds deb\u00eda librarse de virus y bacterias que peri\u00f3dicamente barr\u00edan a la poblaci\u00f3n trabajadora y adulta para ser parte del concierto de las naciones modernas y civilizadas.<\/p>\n<p>Pero, \u00bftodas las ciudades argentinas tuvieron similar preocupaci\u00f3n higi\u00e9nica? Recordemos que el contagio de muchas epidemias depend\u00eda, y depende, de carencias (agua potable), de vectores (mosquitos, piojos y ratas), de la abundancia de basuras y detritus y finalmente, de la pobreza y escasez de recursos. En Buenos Aires, Rosario y C\u00f3rdoba, las viviendas insalubres y m\u00edseras surg\u00edan a medida que se expand\u00edan las ciudades en terrenos bajos e inundables y en los conventillos se hacinaban familias enteras. Las epidemias, por lo tanto, hac\u00edan emerger un conjunto social casi invisible, pero, a la vez, necesario para multitud de tareas y cuya salud evitaba la infecci\u00f3n de los m\u00e1s pr\u00f3speros.<\/p>\n<p>En gran parte del pa\u00eds, sin embargo, \u00e9stas no eran las principales preocupaciones. En los diez territorios nacionales \u2013 vac\u00edos de poblaci\u00f3n en el imaginario positivista de entonces que desconoc\u00eda los derechos de las poblaciones originarias \u2013 las campa\u00f1as militares hab\u00edan tenido como correlato la ampliaci\u00f3n de la frontera agr\u00edcola ganadera. En el de La Pampa, hacia 1884, miles de migrantes europeos y de otras provincias se instalaron en el campo y formaron peque\u00f1os centros urbanos. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, se present\u00f3 una epidemia de c\u00f3lera, que no se extendi\u00f3 seguramente porque la poblaci\u00f3n estaba disgregada y el contagio se produce sobre todo a trav\u00e9s del consumo de agua contaminada con las heces de los enfermos. A\u00f1os despu\u00e9s, la densidad del territorio segu\u00eda siendo baja: en 1914 alcanzaba a 0,7 hab\/km2 mientras que la media del total del pa\u00eds era 2,8 hab\/km2.<\/p>\n<p>Hasta la d\u00e9cada de 1930, los gobernadores territoriales no reconocieron la salud como un problema social. En estos vastos espacios la preocupaci\u00f3n mayor era gestionar una administraci\u00f3n escasa y escuelas insuficientes, u obtener caballos y armas para la polic\u00eda, que ve\u00eda circular a vagabundos y bandidos sin poderlos contenerlos. El orden y la instrucci\u00f3n fueron los ejes de estas primeras instancias de gobiernos con muy bajo presupuesto, que deb\u00edan fomentar el crecimiento de la poblaci\u00f3n y con ello la instalaci\u00f3n de comercios y empresas en todo el territorio. En los informes anuales, los funcionarios, nombrados por el presidente, indicaron las capacidades productivas reales y potenciales de La Pampa, su poblaci\u00f3n trabajadora y el clima salut\u00edfero, que expulsaba las epidemias con sus fuertes vientos. La informaci\u00f3n estad\u00edstica les daba la raz\u00f3n en la escasez de enfermos; uno de los m\u00e1s formidables instrumentos censales, el de 1914, ni siquiera consideraba a los territorios nacionales en esa valoraci\u00f3n, y cuando lo hac\u00eda, el recuento Mar\u00eda Silvia Di Liscia 872 Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade \u2013 Manguinhos, Rio de Janeiro era insignificante, asegurando que la poblaci\u00f3n de esas \u201cnuevas \u00e1reas\u201d era joven y sana, carente de infecciones.<\/p>\n<p>Las primeras pol\u00edticas sanitarias de las que tenemos noticias provinieron del \u00e1mbito nacional. El territorio o gobernaci\u00f3n de La Pampa, como el resto de los territorios, dependi\u00f3 de las directivas sanitarias del Departamento Nacional de Higiene. Desde 1884 hasta 1913 el territorio cont\u00f3 con solo un facultativo, encargado de realizar tanto la tarea m\u00e9dica como sanitaria y preventiva oficial. Los m\u00e9dicos que llegaban al territorio se dedicaban a la actividad privada y su relaci\u00f3n con las instituciones p\u00fablicas era espor\u00e1dica.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX, seg\u00fan un informe de Jos\u00e9 Oliver, m\u00e9dico oficial y luego director de la Asistencia P\u00fablica, se indicaba que el mayor centro urbano de La Pampa, de cuatro mil habitantes (Santa Rosa), contaba con solo un hospital a cargo de la Sociedad de Beneficencia con treinta camas (Di Liscia, 2008). Ese nosocomio brindaba asistencia tambi\u00e9n a la campa\u00f1a y alrededores. Se describ\u00eda un panorama completo de las ordenanzas respecto a salubridad urbana (agua y cloacas, basuras, limpieza de calles, ubicaci\u00f3n e higiene de mataderos, cementerios y prost\u00edbulos) de otras localidades, donde reinaba el m\u00e1s completo abandono de la higiene; muchos pueblos, sobre todo en el oeste, carec\u00edan de m\u00e9dicos. El atraso se encarnaba en la figura de los curanderos y en la imposibilidad de combatirlos con las armas de la modernidad: la eficacia m\u00e9dica, por un lado, y la legislaci\u00f3n, por el otro.<\/p>\n<p>En 1904, por insistencia de los higienistas Emilio Coni y Jos\u00e9 Penna, se reglament\u00f3 la ley de obligatoriedad de la vacunaci\u00f3n antivari\u00f3lica en todo el territorio nacional y en 1909 se estableci\u00f3 la declaraci\u00f3n obligatoria de enfermedades infecciosas (tuberculosis, difteria, viruela, peste, fiebre amarilla y otras) en las \u201coficinas sanitarias\u201d, ubicadas en cada capital. En dichas oficinas se efectuar\u00eda la vacunaci\u00f3n de la capital mientras que en la campa\u00f1a se habilitaba a guardias sanitarios, que recib\u00edan el apoyo de los maestros en las escuelas, para recorrer y brindar los servicios de inmunizaci\u00f3n al resto de la poblaci\u00f3n. Entre 1904 a 1911, totalizan a 13.439 habitantes inmunizados por primera o segunda vez por los tres guardias vacunadores (Di Liscia, 2007).<\/p>\n<p>En 1913, se cre\u00f3 en Santa Rosa la Asistencia P\u00fablica, dependiente del Departamento Nacional de Higiene bajo la direcci\u00f3n de Penna. Una de sus principales funciones fue extender la vacunaci\u00f3n antivari\u00f3lica, puesto que hab\u00eda frecuentes epidemias y esta pol\u00edtica generalizada es casi la \u00fanica que recibi\u00f3 atenci\u00f3n a nivel general (Di Liscia, 2011).<\/p>\n<p>La vacunaci\u00f3n requer\u00eda esfuerzo y recursos, adem\u00e1s de la colaboraci\u00f3n de las familias y la anuencia de los adultos, muchos de los cuales se vacunaban por primera vez con sus hijos. Sabemos tambi\u00e9n que hubo resistencia y, frente a ella, estuvieron codo a codo tanto educadores como polic\u00edas. El Consejo Nacional de Educaci\u00f3n, una instituci\u00f3n tambi\u00e9n general, promovi\u00f3 desde finales del siglo XIX la cultura higi\u00e9nica. Las maestras \u2013 puesto que esta profesi\u00f3n era claramente femenina \u2013 pregonaban tanto las ventajas de la higiene como de la vacunaci\u00f3n y a la llegada del vacunador actuaban como intermediarias para convencer a los renuentes. Las fuerzas policiales acompa\u00f1aban tambi\u00e9n a los vacunadores ya que no siempre era posible la persuasi\u00f3n y la legislaci\u00f3n implicaba sanciones.<\/p>\n<div class=\"articleSection\" data-anchor=\"Text\">\n<p>Desde 1913 la vacunaci\u00f3n qued\u00f3 a cargo de la Asistencia P\u00fablica, que tambi\u00e9n vacun\u00f3 en c\u00e1rceles y escuelas y envi\u00f3 delegaciones al oeste del territorio con considerable esfuerzo tanto de recursos humanos como de presupuesto. La Pampa se libr\u00f3 de la viruela a finales de los a\u00f1os 1920, logrando con esfuerzo considerable la total inmunizaci\u00f3n de una poblaci\u00f3n que era, por entonces, predominantemente rural. Otras pr\u00e1cticas hoy utilizadas para prevenir el contagio, como el aislamiento y confinamiento, no eran posibles ni tampoco adecuadas frente a la posibilidad real de generar la universalidad de la medida.<\/p>\n<p>Si bien las epidemias no dejaron de preocupar ya que aparecieron enfermedades igualmente peligrosas (la difteria en la poblaci\u00f3n infantil), otras cuestiones tanto o m\u00e1s graves, empezaron a incidir en el territorio. A mediados de los a\u00f1os 1930 se produce en La Pampa un despoblamiento a causa de una crisis ecol\u00f3gica y econ\u00f3mica. La desocupaci\u00f3n y la pobreza hicieron emerger, de acuerdo a las autoridades y sectores dirigentes, a ese n\u00facleo \u201cinvisible\u201d de las grandes ciudades que requer\u00eda no solo vacunas sino pol\u00edticas estructurales y preventivas de atenci\u00f3n social y sanitaria. Ese tema merece otro relato.<\/p>\n<p>Volvamos a la actual pandemia de covid-19, a casi un siglo de estas narraciones. En 2010, el total de habitantes en Argentina era 40.117.096 millones de habitantes, y en La Pampa, 318.951, distribuidos sobre todo en dos ciudades, Santa Rosa y General Pico (Censo Nacional&#8230;, 2010). En septiembre 2020 y frente al aumento de contagios y defunciones en toda Argentina (respectivamente, m\u00e1s de quinientos mil y 12 mil personas), en esta provincia mediterr\u00e1nea las fuentes oficiales citan s\u00f3lo un total de 232 casos acumulados desde marzo, con tres v\u00edctimas fatales y 186 pacientes dados de alta (incidencia: 67,8\/100 mil habitantes). Se enumera tambi\u00e9n disponibilidad de recursos cr\u00edticos (camas de terapia intensiva y respiradores), que rondan un total de 91 y 84 respectivamente (Direcci\u00f3n de Epidemiolog\u00eda\u2026, 2020). La noticia preocupante es la aceleraci\u00f3n del tiempo de duplicaci\u00f3n de casos (de ochenta a 28 d\u00edas), por lo cual la epidemia, en el momento en que escribo estas palabras, a\u00fan no parece estar controlada. A pesar de una larga cuarentena y de controles exhaustivos para impedir ingreso de posibles personas contagiadas, sin actividades sociales ni educativas, con limitaci\u00f3n regulada de las econ\u00f3micas y cierre (literal) de las \u201cfronteras\u201d internas, el virus manifest\u00f3 ya circulaci\u00f3n comunitaria y es posible que a\u00fan falte tiempo para volver a la \u201cnueva normalidad\u201d post-pandemia. Se inici\u00f3 en enero de 2021 la vacunaci\u00f3n del personal de salud y los grupos de riesgo, pero restan a\u00fan muchos por ser inmunizados. En esto La Pampa no deja de parecerse al resto de Argentina, y en realidad, de gran parte de nuestro planeta.<\/p>\n<p>C\u00f3mo citar este art\u00edculo:<\/p>\n<p id=\"citation\">Di Liscia, Mar\u00eda Silvia. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S0104-59702021005000009\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Las epidemias en La Pampa (Argentina), en perspectiva hist\u00f3rica<\/a>. Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade-Manguinhos [online]. 2021, v. 28, n. 3.<\/p>\n<p>REFERENCIAS:<\/p>\n<p>CENSO NACIONAL de Poblacion, Hogares Y Viviendas, Instituto Nacional de Estad\u00edsticas y Censos, Buenos Aires, 2010. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.indec.gob.ar\/indec\/web\/Nivel4-CensoNacional-999-999-Censo-2010\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.indec.gob.ar\/indec\/web\/Nivel4-CensoNacional-999-999-Censo-2010<\/a> Acceso en: 17 sep. 2020.<\/p>\n<p>DI LISCIA, Mar\u00eda Silvia. Marcados en la piel. Vacunaci\u00f3n y viruela en Argentina (1870-1910).\u00a0<i>Cadernos de Sa\u00fade P\u00fablica<\/i>\u00a0, v.16, n.2, p.409-422, 2011.<\/p>\n<p>DI LISCIA, Mar\u00eda Silvia. Imaginarios y derroteros de la salud en el interior argentino. Los Territorios Nacionales (fines del XIX y principios del XX),\u00a0<i>Entrepasados: Revista de Historia<\/i>\u00a0, n.33, p.49-69, 2008.<\/p>\n<p>DI LISCIA, Mar\u00eda Silvia. Instituciones, m\u00e9dicos y sociedad. Las posibilidades y los problemas en el territorio pampeano (1884-1933). In: Di Liscia, Mar\u00eda Silvia; Lluchu, Andrea; Lassalle, Ana Mar\u00eda (ed.).\u00a0<i>Al oeste del para\u00edso: la transformaci\u00f3n del espacio natural, econ\u00f3mico y social en la Pampa Central (siglos XIX-XX).<\/i>\u00a0Buenos Aires: Mi\u00f1o y D\u00e1vila-Edulpam, 2007. p.123-154.<\/p>\n<p>DIRECCI\u00d3N DE EPIDEMIOLOG\u00cdA, Ministerio de Salud, Provincia de La Pampa, 2020. Disponible en: <a href=\"https:\/\/salud.lapampa.gob.ar\/mds\/files\/vigilancia\/SALA%20DE%20SITUACION%20COVID-19.%20LA%20PAMPA_08_09_2020.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/salud.lapampa.gob.ar\/mds\/files\/vigilancia\/SALA%20DE%20SITUACION%20COVID-19.%20LA%20PAMPA_08_09_2020.pdf Acceso en: 17 sep. 2020<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia hist\u00f3rica descrita en el texto de Mar\u00eda Silvia Di Liscia, investigadora del Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos y Sociales de La Pampa, resalta la importancia de analizar el impacto del SARS-CoV-2 m\u00e1s all\u00e1 de las grandes ciudades.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":13439,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_price":"","_stock":"","_tribe_ticket_header":"","_tribe_default_ticket_provider":"","_tribe_ticket_capacity":"0","_ticket_start_date":"","_ticket_end_date":"","_tribe_ticket_show_description":"","_tribe_ticket_show_not_going":false,"_tribe_ticket_use_global_stock":"","_tribe_ticket_global_stock_level":"","_global_stock_mode":"","_global_stock_cap":"","_tribe_rsvp_for_event":"","_tribe_ticket_going_count":"","_tribe_ticket_not_going_count":"","_tribe_tickets_list":"[]","_tribe_ticket_has_attendee_info_fields":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[110,1170,177,1823,1785,1824,1770,339],"class_list":["post-13434","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-highlights","tag-argentina","tag-epidemias","tag-historia","tag-la-pampa","tag-maria-silvia-di-liscia","tag-pampa","tag-vacuna","tag-viruela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13434"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13444,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13434\/revisions\/13444"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13439"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}