{"id":11241,"date":"2020-04-06T18:07:03","date_gmt":"2020-04-06T21:07:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/?p=11241"},"modified":"2021-09-23T17:35:07","modified_gmt":"2021-09-23T20:35:07","slug":"las-epidemias-en-la-pampa-en-perspectiva-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/las-epidemias-en-la-pampa-en-perspectiva-historica\/","title":{"rendered":"Las epidemias en La Pampa, Argentina, en perspectiva hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<div class=\"articleSection\" data-anchor=\"Fechas de Publicaci\u00f3n\"><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">Abril, 2020<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Silvia Di Liscia| Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos y Sociales de La Pampa\u00a0(CONICET-Universidad Nacional de La Pampa).<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_11242\" style=\"width: 107px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11242\" class=\"wp-image-11242 \" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Maria-Silvia.png\" alt=\"\" width=\"97\" height=\"125\" \/><p id=\"caption-attachment-11242\" class=\"wp-caption-text\">Dra Mar\u00eda Silvia Di Liscia es miembro\u00a0del consejo editorial de HCSM.<\/p><\/div>\n<p>Por primera vez en su corta historia, la Provincia ha declarado una cuarentena epid\u00e9mica. Un virus de ignota procedencia y alto contagio denominado COVID-19, ha llevado en marzo y posiblemente, tambi\u00e9n en abril de 2020, al aislamiento y confinaci\u00f3n a la totalidad de la poblaci\u00f3n en pos de salvaguardar su salud.<\/p>\n<p>A la vez, la cuarentena afecta y afectar\u00e1 todas las actividades econ\u00f3micas y en general, las relaciones sociales e interpersonales a mediano y largo plazo, as\u00ed como a las instituciones estatales, tanto educativas, sanitarias como administrativas y represivas.<\/p>\n<p>La Pampa, \u00bffue un \u00e1rea sin epidemias? De acuerdo al Ministerio de Salud argentino, \u201cen una epidemia muchas personas de una regi\u00f3n o pa\u00eds se infectan al mismo tiempo con una enfermedad\u201d Bajo este punto de vista, hay brotes epid\u00e9micos estacionales de enfermedades como la gripe, el sarampi\u00f3n y m\u00e1s recientemente, el dengue.<\/p>\n<p><strong>Parte I:\u00a0\u00a0<\/strong><strong>Primero, la viruela<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_11244\" style=\"width: 240px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/hicido.uv.es\/Expo_medicina\/Ilustracion\/vacuna.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11244\" class=\"wp-image-11244 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Fig-3-prim.png\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"183\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11244\" class=\"wp-caption-text\">Imagen: Fases de los \u201cgranos de la vacuna\u201d, en: Moreau de la Sarthe, Jacques-Tratado hist\u00f3rico y pr\u00e1ctico de la vacuna, Madrid, Imprenta Real, 1803 (traducci\u00f3n de Francisco X de Balmis),en:\u00a0<a href=\"http:\/\/hicido.uv.es\/Expo_medicina\/Ilustracion\/vacuna.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/hicido.uv.es\/Expo_medicina\/Ilustracion\/vacuna.html<\/a><\/p><\/div>\n<p>En el Diario editado en Buenos Aires y denominado \u201cLa Pampa\u201d un art\u00edculo aparecido en 1879 indicaba que \u201cSe han hecho aproximadamente 3.000 prisioneros entre indios de lanza y de chusma y es un hecho que de esa cifra no alcanzan 500 los indios destinados a formar colonias, que todav\u00eda no se han constituido (\u2026). Los 2.500 restantes, o se han distribuido en los cuerpos de l\u00ednea o de escuadra, o se han repartido entre las familias, a t\u00edtulo de hacer caridad a los indios, como si lo fuese convertirlos en esclavos de quienes los reciben, porque en esa cuenta, a corta diferencia se les tiene, oblig\u00e1ndoles a un trabajo constante como peones o sirvientes, que s\u00f3lo se remunera con algunos desechos de ropa y si acaso con ligeras nociones de instrucci\u00f3n elemental\u201d.<\/p>\n<p>Estos varones, mujeres y ni\u00f1os, pertenecientes a diferentes etnias de la Pampa y Patagonia capturados luego de la expedici\u00f3n militar de Roca, eran embarcados en el puerto de Carmen de Patagones o por el de Buenos Aires y conducidos a Mart\u00edn Garc\u00eda, lugar utilizado por el Estado como penal. Luego de un per\u00edodo de tiempo variable, de acuerdo fundamentalmente a la cuarentena establecida por las autoridades m\u00e9dicas, la mayor\u00eda de las mujeres y ni\u00f1os se repartieron entre las familias porte\u00f1as y el resto fue reunido por sacerdotes salesianos en distintas misiones, incorporados al ej\u00e9rcito, como ya lo hab\u00eda sido otro n\u00facleo de ind\u00edgenas antes de la campa\u00f1a o bien retornaron a las tierras otorgadas por el gobierno nacional. Pero muchos murieron v\u00edctimas sobre todo de la viruela que ya hab\u00eda aparecido como epidemia en los campamentos militares y que los mismos ind\u00edgenas acarrearon a la prisi\u00f3n isle\u00f1a y luego a Buenos Aires.<\/p>\n<div id=\"attachment_11245\" style=\"width: 245px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11245\" class=\"wp-image-11245 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Fig-4-prim.png\" alt=\"\" width=\"235\" height=\"172\" \/><p id=\"caption-attachment-11245\" class=\"wp-caption-text\">Imagen: Foto del Cacique Pinc\u00e9n y su familia, 1878, AGN.<\/p><\/div>\n<p>La viruela era \u2013y digo en pasado porque se trata de la primera enfermedad erradicada formalmente por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud en el Siglo XX- una peligrosa enfermedad, afectaba por igual a adultos e infantes y sus p\u00fastulas dejaban en los supervivientes una marca indeleble en la piel y en ocasiones, tambi\u00e9n la ceguera. Tambi\u00e9n se trat\u00f3 de una de las primeras experiencias exitosas de prevenci\u00f3n de una patolog\u00eda; primero la inoculaci\u00f3n y luego la vacuna antivari\u00f3lica pod\u00edan evitar la viruela con cierto grado de eficacia. Los m\u00e9dicos de entonces sab\u00edan de su \u00e9xito y la recomendaban firmemente a sus pacientes, algunos de ellos renuentes a vacunarse ellos y mucho m\u00e1s, a sus hijos. La obligaci\u00f3n a vacunarse fue posterior, ya que sin la universalidad de la medida era imposible asegurar su total \u00e9xito.<\/p>\n<div id=\"attachment_11246\" style=\"width: 197px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11246\" class=\"wp-image-11246 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fig1.png\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"286\" \/><p id=\"caption-attachment-11246\" class=\"wp-caption-text\">Imagen: Carta de la Campa\u00f1a Antivari\u00f3lica, en: Jos\u00e9 Penna y Antonio Restagnio, Atlas Sanitario Argentino, Departamento Nacional de Higiene, 1916.<\/p><\/div>\n<p>En la epidemia indicada, que afectaba a grupos no inmunizados y pod\u00eda extenderse a otros, destacados m\u00e9dicos evidenciaron que los contingentes de indios no hab\u00edan sido vacunados, a sabiendas del resultado nefasto para ellos y el resto de la poblaci\u00f3n \u201cblanca\u201d. Salieron, como dir\u00edamos hoy, a denunciar el hecho de los facultativos que trabajaban en lazaretos y hospitales de la capital argentina. El c\u00e9lebre higienista Emilio Coni, en una extensa memoria titulada Contribuci\u00f3n al estudio de la viruela en Buenos Aires, se\u00f1al\u00f3 la \u201cgrave imprudencia\u201d cometida por el gobierno al introducir indios sin vacunar desde la frontera a Buenos Aires, advirtiendo que la epidemia iniciada en 1878-79 era m\u00e1s peligrosa que las anteriores porque se manifestaban m\u00e1s frecuentemente casos de viruela hemorr\u00e1gica, de grave pron\u00f3stico y desarrollo fatal. Bartolom\u00e9 Sommer, otro m\u00e9dico, indic\u00f3 que en 1879 hab\u00edan ingresado al Hospital San Roque de Buenos Aires 171 mujeres variolosas, de las cuales 80 eran indias. La mortandad fue del 38, 8 % en las ind\u00edgenas y s\u00f3lo al 11 % del resto.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Penna, m\u00e9dico de destacada actuaci\u00f3n p\u00fablica, intent\u00f3 tambi\u00e9n dar una respuesta al interrogante planteado sobre las formas diferentes que asum\u00eda la enfermedad entre blancos e indios. Penna expresaba en una obra general escrita en 1885 era la ausencia de todo cruzamiento, como hab\u00eda sucedido hasta hace poco con los ind\u00edgenas de Am\u00e9rica, una de las causas esenciales de la susceptibilidad de la poblaci\u00f3n nativa y gravedad de la enfermedad. Este facultativo explicaba el efecto diferencial de la enfermedad, mencionando cierta predisposici\u00f3n gen\u00e9tica a la viruela en aquellos grupos \u00e9tnicos que han sufrido un aislamiento prolongado, cuesti\u00f3n que se acerca en parte a las teor\u00edas actuales.<\/p>\n<div id=\"attachment_11243\" style=\"width: 205px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11243\" class=\"wp-image-11243 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Fig-2.png\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"230\" \/><p id=\"caption-attachment-11243\" class=\"wp-caption-text\">Imagen: Informe, en: Dr. Jos\u00e9 Oliver, Geograf\u00eda M\u00e9dica y Estado sanitario del Territorio de la Pampa Central, en: Anales del Departamento Nacional de Higiene, 1909.<\/p><\/div>\n<p>Tal como hab\u00eda sido planteado por la prensa, Penna y Sommer se sorprend\u00edan de que los prisioneros no hubiesen sido vacunados en forma masiva antes de ser trasladados, lo cual constitu\u00eda un defecto y un error imperdonable. Por los informes de Olascoaga, sin embargo, se sabe que los capturados por la III Divisi\u00f3n fueron vacunados y tambi\u00e9n en Carmen de Patagones se vacun\u00f3 a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena luego de la Expedici\u00f3n al R\u00edo Negro, en el a\u00f1o 1881. Los m\u00e9dicos daban fe que, una vez vacunados, los prisioneros pod\u00edan desarrollar la viruela pero en sus variantes leves, seg\u00fan los casos que hab\u00edan podido observar. Frente a tal situaci\u00f3n, propon\u00edan vacunar a los indios, ya que \u00e9ste era el \u00fanico preservativo eficaz que permitir\u00eda el control de la enfermedad entre las etnias pampeanas, parte integrante a partir de ese momento de la poblaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Los datos parciales citados afirmar\u00edan la idea de que los jefes militares eran conscientes de la eficacia de la vacuna, suficientemente probada entre la poblaci\u00f3n blanca. De hecho, algunos de ellos vacunaron por propia decisi\u00f3n o por consejo m\u00e9dico a los recluidos en los campamentos militares. Los informes m\u00e9dicos aceptaban la inmunidad que otorgaba la vacuna, sobre todo a partir de la extensi\u00f3n de los estudios epidemiol\u00f3gicos de la segunda mitad del XIX. Sin embargo, muchos indios no fueron vacunados, con lo cual no s\u00f3lo se introdujo peligrosamente un foco de contagio, sino que fue una forma indirecta de asegurar su desaparici\u00f3n, bajo un arma que era a la vez terriblemente eficaz y desculpabilizante.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n importante a recordar: esta epidemia sirvi\u00f3 de ejemplo para que se aprobara en la legislatura bonaerense la obligatoriedad de la vacunaci\u00f3n antivari\u00f3lica en 1886; creemos que tanto la epidemia como la insistencia de varios de los higienistas antes citados fueron elementos claves que terminaron con las dudas que exist\u00edan sobre la inmunizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, como ha sucedido (y quiz\u00e1s suceder\u00e1) en otras historias de las enfermedades.<\/p>\n<p><strong>Parte II<\/strong><\/p>\n<p><strong>La profilaxis del viento y la extensi\u00f3n de la vacunaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Si nos remontamos a la Argentina de finales del siglo XIX, la expansi\u00f3n de la fiebre amarilla, la peste, la viruela, el tifus, el c\u00f3lera y muchas otras enfermedades eran un llamado de alerta para los sectores dirigentes del entorno conservador, a quienes preocupaba tanto el aumento de la mortalidad como el descenso de la actividad econ\u00f3mica. Apoyados sobre todo por m\u00e9dicos, proclamaron la necesidad de higienizar las ciudades y las costumbres de sus habitantes, fueran estos criollos o migrantes. No era \u00e9sta solamente una preocupaci\u00f3n humanitaria. En las populosas urbes del Litoral argentino, las epidemias pusieron a la enfermedad como parte central de la agenda pol\u00edtica y se enhebraron con la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d y el progreso. El pa\u00eds deb\u00eda librarse de virus y bacterias que peri\u00f3dicamente barr\u00edan a la poblaci\u00f3n trabajadora y adulta para ser parte del concierto de las naciones modernas y civilizadas.<\/p>\n<p>Pero, \u00bftodas las ciudades argentinas tuvieron similar preocupaci\u00f3n higi\u00e9nica? Recordemos que el contagio de muchas epidemias depend\u00edan, y dependen, de carencias (agua potable), vectores (mosquitos, piojos y ratas), de la abundancia de basuras y detritus y finalmente, de la pobreza y escasez de recursos. En Buenos Aires, Rosario y C\u00f3rdoba, las viviendas insalubres y m\u00edseras surg\u00edan, a medida que se expand\u00edan las ciudades, en terrenos bajos e inundables y en los conventillos se hacinaban familias enteras. Las epidemias, por lo tanto, hac\u00edan emerger un conjunto social casi invisible, pero a la vez, necesario para multitud de tareas y cuya salud evitaba la infecci\u00f3n de los m\u00e1s pr\u00f3speros.<\/p>\n<p>En gran parte del pa\u00eds, sin embargo, \u00e9stas no eran la principal preocupaci\u00f3n. En los diez Territorios Nacionales, -vac\u00edos de poblaci\u00f3n en el imaginario positivista de entonces que desconoc\u00eda los derechos de las poblaciones originarias- las campa\u00f1as militares hab\u00edan tenido como correlato la ampliaci\u00f3n de la frontera agr\u00edcola ganadera. En el de la Pampa, hacia 1884, miles de migrantes europeos y de otras provincias se instalaron en el campo y formaron peque\u00f1os centros urbanos.<\/p>\n<p>La primera epidemia de la que tenemos noticias es la del c\u00f3lera. En una nota casi ilegible de principios de 1887,un preocupado m\u00e9dico le transmit\u00eda al entonces primer gobernador del territorio pampeano, General Juan Ayala, los casos coincidentes con la contempor\u00e1nea epidemia de c\u00f3lera que hab\u00eda sembrado de v\u00edctimas las grandes ciudades del Litoral argentino: \u201cCumpliendo con lo solicitado pongo en su conocimiento que los casos habidos hasta este momento son de c\u00f3lera, siendo este fulminante (&#8230;) hasta ahora se tiene conocimiento de cinco casos, de los cuales cuatro han dejado de existir y el \u00faltimo nada se sabe pues se encuentra distante de este pueblo cinco leguas siendo el paciente padre de numerosa familia (&#8230;) Desgraciadamente hai (sic) poblaciones cercas unas de otras y algunas mucha gente, por lo que temo tome cuerpo la epidemia\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, el c\u00f3lera no se extendi\u00f3 como afirmaba ese ignoto facultativo y la epidemia desapareci\u00f3 sin m\u00e1s registros, seguramente porque la poblaci\u00f3n estaba mucho m\u00e1s disgregada que lo que el m\u00e9dico percib\u00eda y el c\u00f3lera se contagia sobre todo a trav\u00e9s del consumo de agua contaminada con las heces de los enfermos. A\u00f1os despu\u00e9s, la densidad del Territorio segu\u00eda siendo baja: en 1914 alcanzaba a 0,7 hab\/km2 mientras que la media del total del pa\u00eds era 2,8 hab\/km2 (los mayores \u00edndices se alcanzaban en la Provincia de Tucum\u00e1n, con 14,4 y en Buenos Aires, 6,8 hab\/km2).<\/p>\n<p>Hasta la d\u00e9cada de 1930, los gobernadores territorianos no reconocieron la salud como un problema social. En estos vastos espacios la preocupaci\u00f3n mayor era gestionar una administraci\u00f3n escasa y escuelas insuficientes, u obtener caballos y armas para la polic\u00eda, que ve\u00eda circular a vagabundos y bandidos sin poderlos contener. El orden y la instrucci\u00f3n fueron los ejes de estas primeras instancias de gobiernos con muy bajo presupuesto, que deb\u00edan fomentar el crecimiento de la poblaci\u00f3n y con \u00e9l, la instalaci\u00f3n de comercios y empresas en todo el Territorio. En los informes anuales, los funcionarios, nombrados por el Presidente, indicaron las capacidades productivas reales y potenciales de La Pampa, su poblaci\u00f3n trabajadora y el clima salut\u00edfero, que expulsaba las epidemias con sus fuertes vientos. La informaci\u00f3n estad\u00edstica les daba la raz\u00f3n en la escasez de enfermos; uno de los m\u00e1s formidables instrumentos censales, el de 1914, ni siquiera consideraba a los Territorios Nacionales en esa valoraci\u00f3n, y cuando lo hac\u00eda, el recuento era insignificante, asegurando que la poblaci\u00f3n de esas \u201cnuevas \u00e1reas\u201d era joven y sana, carente de infecciones.<\/p>\n<p>Las primeras pol\u00edticas sanitarias de las que tenemos noticias provinieron del \u00e1mbito nacional. El Territorio o Gobernaci\u00f3n de la Pampa, como el resto de los Territorios, dependi\u00f3 de las directivas sanitarias del Departamento Nacional de Higiene. Desde 1884 hasta 1913 el Territorio cont\u00f3 con s\u00f3lo un m\u00e9dico de la gobernaci\u00f3n como funcionario sanitario oficial, encargado de realizar tanto la tarea m\u00e9dica como sanitaria y preventiva del Departamento Nacional de Higiene. Los m\u00e9dicos que llegaban al Territorio pod\u00edan ejercer funciones p\u00fablicas como \u201cm\u00e9dicos de la polic\u00eda\u201d, sobre todo en las localidades del interior pampeano, asesorando a dicha instituci\u00f3n en casos judiciales (reconocimiento de lesiones y accidentes, enfermedades mentales, de cad\u00e1veres, entre otras tareas especializadas), pero muchos de ellos se dedicaban a la actividad privada y su relaci\u00f3n con las instituciones p\u00fablicas era espor\u00e1dica.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX, por iniciativa del Departamento Nacional de Higiene, diferentes facultativos de los territorios nacionales realizaron informes sanitarios de las regiones donde ejerc\u00edan como \u201cm\u00e9dicos de la gobernaci\u00f3n\u201d. En uno de ellos, el Dr. Jos\u00e9 R. Oliver, describi\u00f3 exhaustivamente las condiciones sanitarias del Territorio. En 1909, a\u00f1o del relato, la Pampa ten\u00eda una poblaci\u00f3n dispersa; el mayor centro urbano, contaba con 4.000 habitantes (Santa Rosa) y s\u00f3lo un hospital a cargo de la Sociedad de Beneficencia con 30 camas, que brindaba asistencia tambi\u00e9n a la campa\u00f1a y alrededores. El m\u00e9dico describ\u00eda un panorama completo de las ordenanzas respecto a salubridad urbana (agua y cloacas, basuras, limpieza de calles, ubicaci\u00f3n e higiene de mataderos, cementerios y prost\u00edbulos) tambi\u00e9n de General Acha y de General Pico. Del resto de las localidades se\u00f1alaba que \u201creina el m\u00e1s completo abandono en lo que se refiere a higiene\u201d; muchos pueblos, sobre todo en el Oeste, carec\u00edan de m\u00e9dicos. El atraso, que \u201cinvad\u00eda los pueblos y la campa\u00f1a\u201d, se encarnaba en la figura de los curanderos y en la imposibilidad de combatirlos con las armas de la modernidad: la eficacia m\u00e9dica, por un lado, y la legislaci\u00f3n, por el otro.<\/p>\n<p>Esta realidad desalentadora era similar en todos Territorios nacionales, con s\u00f3lo 0,93 camas c\/1000 habitantes. Para cubrir este d\u00e9ficit en 1918 el gobierno central se propuso fundar nuevos hospitales en Chaco, R\u00edo Negro y La Pampa, \u00e9ste \u00faltimo, en terrenos donados por Tom\u00e1s Mason. Pero este \u00faltimo fue, de los tres hospitales anunciados, el \u00fanico sin inaugurar hasta avanzados los a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p>Volvamos al contexto epid\u00e9mico. En 1904, por insistencia de los higienistas Coni y Penna, se hab\u00eda sancionado por ley la obligatoriedad de la vacunaci\u00f3n en todo el territorio nacional, y en 1909 se fij\u00f3 una reglamentaci\u00f3n para todos los Territorios Nacionales, incluida La Pampa, que establec\u00eda la declaraci\u00f3n obligatoria de enfermedades infecciosas (tuberculosis, difteria, viruela, peste, fiebre amarilla y otras) en las \u201cOficinas Sanitarias\u201d, ubicadas en cada capital territoriana. Los m\u00e9dicos oficiales o de la gobernaci\u00f3n ser\u00edan los encargados de recibir las declaraciones de enfermedades, fuera en domicilios particulares como edificios p\u00fablicos, y de realizar la desinfecci\u00f3n correspondiente. En dichas Oficinas se efectuar\u00eda la vacunaci\u00f3n de la capital mientras que en la campa\u00f1a, se habilitaba a guardias sanitarios para recorrer y brindar los servicios de inmunizaci\u00f3n al resto de la poblaci\u00f3n, que recib\u00edan el apoyo de los maestros en las escuelas. Entre 1904 a 1911, totalizan a 13.439 habitantes inmunizados por primera o segunda vez por los tres guardias vacunadores.<\/p>\n<p>En 1913, se cre\u00f3 en Santa Rosa la Asistencia P\u00fablica, dependiente del Departamento Nacional de Higiene, cuando era presidente Jos\u00e9 Penna. Una de sus principales funciones fue extender la vacunaci\u00f3n antivari\u00f3lica, puesto que Argentina ten\u00eda a\u00fan frecuentes epidemias de viruela y esta pol\u00edtica generalizada es casi la \u00fanica que recibi\u00f3 atenci\u00f3n a nivel general. Entre los ejes sanitarios del Departamento entre 1910 y 1919 se encuentra mayoritariamente la campa\u00f1a contra la malaria y en menor medida, el tracoma en el Norte del pa\u00eds y un intento permanente de obtener informaci\u00f3n sobre diferentes patolog\u00edas y estrategias para combatirlas. Pero en el Registro Civil de los Territorios Nacionales se hab\u00eda eliminado el empleado que informaba sobre tales datos entre 1918-1930 por falta de presupuesto y la naci\u00f3n desconoc\u00eda casi totalmente esos \u00edndices necesarios para evaluar en el contexto sanitario a la poblaci\u00f3n de la mitad del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La vacunaci\u00f3n fue pues una estrategia exitosa que requer\u00eda esfuerzo y recursos, adem\u00e1s de la colaboraci\u00f3n de las familias y la anuencia de los adultos, muchos de los cuales se vacunaban por primera vez, con sus hijos. Sabemos tambi\u00e9n que hubo resistencia y frente a ella, estuvieron codo a codo tanto educadores como polic\u00edas. El Consejo Nacional de Educaci\u00f3n, una instituci\u00f3n tambi\u00e9n general, promovi\u00f3 desde finales del Siglo XIX la expansi\u00f3n de la cultura higi\u00e9nica. Las maestras \u2013puesto que esta profesi\u00f3n era claramente femenina- pregonaban en sus clases junto a las ventajas del ba\u00f1o diario, el cuidado y aseo personal, la importancia de la vacunaci\u00f3n. Iban m\u00e1s all\u00e1 del mero discurso ya que distingu\u00edan a estudiantes con par\u00e1sitos y otras dolencias y serv\u00edan de auxiliares en el momento de llegada del vacunador a la localidad, habilitando las aulas y haciendo de intermediarias para convencer a los renuentes. Las fuerzas policiales acompa\u00f1aban tambi\u00e9n a los vacunadores ya que no siempre era posible la persuasi\u00f3n y la legislaci\u00f3n de vacunaci\u00f3n antivari\u00f3lica implicaba su obligatoriedad, pasible de sanci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los Censos Territorianos de La Pampa de 1912 y 1923 se observa que los no vacunados sumaban a m\u00e1s de 40 mil personas, pero el territorio contaba con un total de 120 mil y para el control de esta enfermedad, como dijimos, cuenta sobre todo la extensi\u00f3n masiva de la medida. Las voluntades de los maestros y guardas sanitarios enviados por el Departamento no deber\u00edan ser ya suficientes y la necesidad de expandir esta pr\u00e1ctica de inmunizaci\u00f3n comenz\u00f3 a ser un punto importante en la agenda p\u00fablica e indic\u00f3 el inicio de una transformaci\u00f3n de las instituciones sanitarias en el \u00e1mbito pampeano, en sinton\u00eda con las pol\u00edticas p\u00fablicas a nivel nacional. Desde 1913 la vacunaci\u00f3n qued\u00f3 a cargo de la Asistencia P\u00fablica, que s\u00f3lo un a\u00f1o (1921), vacun\u00f3 en Santa Rosa a 6 mil personas; entre los que hab\u00eda familias enteras de extranjeros. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s los vacunados hab\u00edan ascendido a m\u00e1s de diez mil. La Asistencia P\u00fablica tambi\u00e9n vacun\u00f3 en c\u00e1rceles y escuelas y envi\u00f3 delegaciones al Oeste del Territorio (Santa Isabel, Puel\u00e9n y La Ahumada, entre otras localidades), con considerable esfuerzo tanto de recursos humanos como de presupuesto.<\/p>\n<p>Podemos pensar, a partir de la informaci\u00f3n disponible, que La Pampa se libr\u00f3 de la viruela a finales de los a\u00f1os \u201920, logrando con esfuerzo considerable la total inmunizaci\u00f3n de una poblaci\u00f3n que era, por entonces, predominantemente rural. Otras pr\u00e1cticas hoy utilizadas para prevenir el contagio, como el aislamiento y confinamiento, no eran posibles ni tampoco adecuadas frente a la posibilidad real de generar la universalidad de la medida.<\/p>\n<p>Si bien las epidemias no dejaron de preocupar ya que aparecieron enfermedades igualmente peligrosas (la difteria en la poblaci\u00f3n infantil, por ejemplo), otros problemas, quiz\u00e1s tanto o m\u00e1s graves, empezaron a incidir en el Territorio. A mediados de los a\u00f1os \u201930 se produce en la Pampa una inversi\u00f3n del proceso de inmigraci\u00f3n, con p\u00e9rdida de poblaci\u00f3n, a causa de una crisis ecol\u00f3gica que complejiz\u00f3 la grave situaci\u00f3n econ\u00f3mica. La desocupaci\u00f3n y la pobreza incidieron en la poblaci\u00f3n m\u00e1s desfavorecida e hicieron emerger, de acuerdo a las autoridades y sectores dirigentes, a ese n\u00facleo \u201cinvisible\u201d de las grandes ciudades, que requer\u00eda no s\u00f3lo vacunas sino pol\u00edticas estructurales y preventivas de atenci\u00f3n social y sanitaria. Pero esa historia, que se engarza con lo que estamos contando, es otra y merece, como la de las epidemias, tambi\u00e9n su relato.<\/p>\n<p><strong>Para leer m\u00e1s:<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda Silvia Di Liscia &#8220;Robar el para\u00edso. Indios, viruela y bautismo en Argentina (1870-1884)&#8221;, en: <em>Quinto Sol, Revista de Historia Regional, <\/em>Facultad de Ciencias Humanas, 2000, p. 67-86. https:\/\/cerac.unlpam.edu.ar\/index.php\/quintosol\/article\/view\/650<\/p>\n<p>Mar\u00eda Silvia Di Liscia, <strong><em>Saberes, terapias y pr\u00e1cticas m\u00e9dicas en Argentina (1750-1910),<\/em><\/strong> Madrid, Colecci\u00f3n Biblioteca de Historia de Am\u00e9rica, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, 2002.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Silvia Di Liscia, Andrea Lluch y Ana Mar\u00eda Lassalle, ed. <em>Al oeste del para\u00edso. La transformaci\u00f3n del espacio natural, econ\u00f3mico y social en la Pampa Central (Siglos XIX-XX).<\/em> Buenos Aires, Mi\u00f1o y D\u00e1vila-Edulpam, 2007.<\/p>\n<p>Ernesto Bohoslavsky y Mar\u00eda Silvia Di Liscia La profilaxis del viento. Instituciones represivas y sanitarias en la Patagonia argentina, 1880-1940, en Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, 2008, vol. LX, n\u00ba 2, julio-diciembre, p\u00e1gs. 187-206, <a href=\"http:\/\/asclepio.revistas.csic.es\/index.php\/asclepio\/article\/view\/263\/259\">http:\/\/asclepio.revistas.csic.es\/index.php\/asclepio\/article\/view\/263\/259<\/a><\/p>\n<p>Mar\u00eda Silvia Di Liscia, Marcados en la piel. Vacunaci\u00f3n y viruela en Argentina (1870-1910)\u201d, en: <em>Cadernos de Sa\u00fade P\u00fablica. <\/em><strong>Escola Nacional de Sa\u00fade P\u00fablica Sergio Arouca, Funda\u00e7\u00e3o Oswaldo Cruz, 2011, <\/strong>Vol. 16, N\u00ba 2, p. 409-422. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S1413-81232011000200005\">https:\/\/doi.org\/10.1590\/S1413-81232011000200005<\/a><\/p>\n<p>Ministerio de Salud, <a href=\"https:\/\/www.argentina.gob.ar\/salud\/desastres\/epidemias\">https:\/\/www.argentina.gob.ar\/salud\/desastres\/epidemias<\/a>,consultado: 29\/03\/20.<\/p>\n<p>Rep\u00fablica Argentina, Tercer Censo Nacional, Tomo I. Antecedentes y Comentarios, 1914, Buenos Aires, 1916. En: <a href=\"http:\/\/www.estadistica.ec.gba.gov.ar\/dpe\/Estadistica\/censos\/C1914-T1.pdf\">http:\/\/www.estadistica.ec.gba.gov.ar\/dpe\/Estadistica\/censos\/C1914-T1.pdf<\/a><\/p>\n<p>En Manguinhos:<br \/>\nLiscia, Mar\u00eda Silvia Di. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702018000100290&amp;lng=en&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Sobre naufragios y rescates: una historia social reciente sobre la ciencia en Argentina<\/a>. Hist. cienc. saude-Manguinhos, Mar 2018, vol.25, no.1, p.290-292. ISSN 0104-5970<\/p>\n<p>Di Liscia, Mar\u00eda Silvia. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702012000300016&amp;lng=en&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A ciegas y con sordera: una historia contempor\u00e1nea de la ciencia argentina<\/a>. Hist. cienc. saude-Manguinhos, Set 2012, vol.19, no.3, p.1080-1084. ISSN 0104-5970<\/p>\n<p>Di Liscia, Mar\u00eda Silvia. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702010000100017&amp;lng=en&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Una experiencia ecum\u00e9nica<\/a>. Hist. cienc. saude-Manguinhos, Mar 2010, vol.17, no.1, p.222-223. ISSN 0104-5970<br \/>\nDi Liscia, Mar\u00eda Silvia. H<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702002000400010&amp;lng=en&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ijos sanos y leg\u00edtimos: sobre matrimonio y asistencia social en Argentina (1935-1948)<\/a>. Hist. cienc. saude-Manguinhos, 2002, vol.9, p.209-232. ISSN 0104-5970<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por primera vez en su historia, la Provincia de la Pampa, Argentina, ha declarado una cuarentena epid\u00e9mica. 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