{"id":11220,"date":"2020-04-02T11:54:18","date_gmt":"2020-04-02T14:54:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/?p=11220"},"modified":"2020-04-16T16:56:37","modified_gmt":"2020-04-16T19:56:37","slug":"caracterizacion-historica-de-las-epidemias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/","title":{"rendered":"Caracterizaci\u00f3n hist\u00f3rica de las epidemias"},"content":{"rendered":"<p>Abril, 2020<\/p>\n<p>Esteban Rodr\u00edguez\u00a0Oca\u00f1a| <a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Blog\u00a0Epidemias y salud global: Reflexiones desde la Historia<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_11221\" style=\"width: 214px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11221\" class=\"wp-image-11221\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Esteban-Rodriguez-Ocano.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"204\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11221\" class=\"wp-caption-text\">Esteban Rodr\u00edguez Oca\u00f1a es Catedr\u00e1tico jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada y miembro del Consejo Asesor de HCS-Manguinhos. El ha investigado extensamente sobre muy diversos asuntos de la Historia de la Salud P\u00fablica y temas afines.<\/p><\/div>\n<p>Hay enfermedades cuya forma de presentaci\u00f3n las dota de caracter\u00edsticas sociales especialmente indeseables, las denominadas epidemias, plagas o pestes.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos hist\u00f3ricos<strong>\u00a0epidemia<\/strong>\u00a0designa\u00a0<strong>una categor\u00eda de enfermedad que traduce una amenaza grave para la sociedad<\/strong><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Es la versi\u00f3n sanitaria de una cat\u00e1strofe social que responde a la extensi\u00f3n r\u00e1pida de enfermedades agudas trasmisibles, infectocontagiosas, que cursan con alto n\u00famero de casos y alta letalidad\u00a0 y cuyo origen reconocemos hoy como biol\u00f3gico en forma de entes microsc\u00f3picos.<\/p>\n<p>El campo sem\u00e1ntico de estos t\u00e9rminos naci\u00f3 de la\u00a0<strong>experiencia colectiva<\/strong>\u00a0de enfermedad, pues, como nos muestran los textos literarios mas antiguos, la presentaci\u00f3n de pestilencias ha acompa\u00f1ado al g\u00e9nero humano en su historia. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y demogr\u00e1fica ha apuntado a que incluso durante un largo periodo de tiempo la mortalidad catastr\u00f3fica ha sido decisiva para marcar la evoluci\u00f3n cuantitativa de las poblaciones. Las sociedades industriales nacieron en un medio donde dichos fen\u00f3menos se hab\u00edan convertido en epis\u00f3dicos, algunas veces tan terribles como\u00a0 la gripe pand\u00e9mica de 1918-19.<\/p>\n<p>Las d\u00e9cadas centrales del siglo XX conocen la afirmaci\u00f3n de la conciencia de desigualdad internacional frente a los problemas de salud, donde los pa\u00edses ricos pretenden haber acabado con el peligro infectocontagioso, el cual queda restringido a las partes mas desfavorecidas del mundo. Hacia 1980 se construye una nueva categor\u00eda de enfermedades, las infecciones emergentes y reemergentes, para dar cuenta de los hallazgos aportados por la investigaci\u00f3n virol\u00f3gica posterior a la II GM aplicados a una situaci\u00f3n de creciente intimidad entre todas las zonas geogr\u00e1ficas del mundo por mor de la extensi\u00f3n global de las redes de transporte, comercio, turismo y la proliferaci\u00f3n de conflictos con intervenciones internacionales. Los dem\u00f3grafos hablar\u00e1n entonces de que vivimos una situaci\u00f3n \u201cde doble carga\u201d, sometidos al desgaste producido por enfermedades metab\u00f3licas y degenerativas junto al persistente de infecciones que puntualmente pueden aparecer como epidemias locales y que, eventualmente, se pueden transformar en pandemias gracias a la facilidad de comunicaci\u00f3n interpersonal que caracteriza a la actual civilizaci\u00f3n global.<\/p>\n<div id=\"attachment_11222\" style=\"width: 249px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/about\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11222\" class=\"wp-image-11222 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Esteban.jpg\" alt=\"\" width=\"239\" height=\"133\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11222\" class=\"wp-caption-text\">El texto de Esteban Rodriguez Oca\u00f1a fue publicado en el blog de <a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/about\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Epidemias y salud globa<\/a><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/about\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">l:<\/a><em>\u00a0Reflexiones desde la historia.\u00a0\u00a0<\/em>es una iniciativa de la Sociedad Espa\u00f1ola de Historia de la Medicina (<a href=\"http:\/\/www.sehm.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">SEHM<\/a>).<\/p><\/div>\n<p>La antig\u00fcedad y persistencia, pues, del fen\u00f3meno epid\u00e9mico hace que podamos intentar su comprensi\u00f3n con una perspectiva de \u201clarga duraci\u00f3n\u201d, capaz de ayudarnos a desentra\u00f1ar lo que constituye el entramado b\u00e1sico de continuidades hist\u00f3rico-culturales sobre el que asientan las particularidades de cada caso en funci\u00f3n del contexto preciso.<\/p>\n<p>En este sentido podemos intentar elaborar una\u00a0<strong>caracterizaci\u00f3n hist\u00f3rica de las epidemias.\u00a0<\/strong>El\u00a0<strong>desconcierto y el desorden<\/strong>\u00a0que implica la epidemia es, en primer lugar,\u00a0<strong>poblacional.<\/strong>\u00a0La epidemia es el reino de la muerte, inesperada, ubicua, imparable:\u00a0<em>por la rapidez con que se propaga, como el fuego de un incendio<\/em>, escribi\u00f3 Isidoro de Sevilla de la peste en sus\u00a0<em>Etimolog\u00edas<\/em>. Esta met\u00e1fora pervive: el antrop\u00f3logo Paul Farmer, escribiendo acerca de las pestes modernas<a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0en 1999 dec\u00eda que la enfermedad por virus \u00c9bola, al menos de manera simb\u00f3lica, \u201cse ha extendido como un incendio forestal, como un peligro sin l\u00edmites\u201d. Seg\u00fan diversas estimaciones, Europa perdi\u00f3 unos 20 millones de personas entre 1346 y 1352 por causa de la peste. Casi cuatro quintas partes de los afectados entonces murieron. Durante un episodio de fiebre amarilla vivido en Andaluc\u00eda, en \u00c9cija se cont\u00f3 un muerto por cada dos habitantes en 1804.\u00a0Con ocasi\u00f3n de la gripe pand\u00e9mica de 1918-19,\u00a0 los c\u00e1lculos apuntan a una cifra de entre 20 y 30 millones de muertos en apenas un a\u00f1o en todo el mundo. Los datos de morbilidad ser\u00edan todav\u00eda m\u00e1s aparatosos: pi\u00e9nsese que en C\u00e1diz, atacado por la fiebre amarilla en 1800, se dijo\u00a0 que la suma de enfermos y convalecientes era igual a su poblaci\u00f3n. Tan es as\u00ed que ha sido habitual que las autoridades, civiles o militares, m\u00e9dicas o legas, en todos los tiempos, se han resistido a aceptar la declaraci\u00f3n de epidemia hasta que no se enfrentan con un elevado n\u00famero de enfermos y, sobre todo, de enterramientos.<\/p>\n<p>El\u00a0<strong>miedo<\/strong>\u00a0es otra caracter\u00edstica fundamental en la representaci\u00f3n social de la epidemia. El primer motivo es la\u00a0 elevada morbilidad y letalidad conocida o supuesta de la enfermedad amenazante. Otro factor es la duda sobre las capacidades de la medicina para hacerle frente, por el desconocimiento acerca de la enfermedad, la ausencia de tratamiento o de prevenci\u00f3n eficaz. A ellos se unen los efectos nocivos de la disrupci\u00f3n social producto de la epidemia, tanto mayores cuanto m\u00e1s grave sea \u00e9sta.<\/p>\n<p>Desde que existe una esfera p\u00fablica de informaci\u00f3n, comenzando con la aparici\u00f3n de la prensa escrita, se ha advertido el impacto de las noticias y del tenor de las mismas sobre la conciencia popular. En efecto, el miedo, como pasi\u00f3n o movimiento del \u00e1nimo, era capaz, seg\u00fan las ideas m\u00e9dicas imperantes, de trastornar el orden fisiol\u00f3gico y producir da\u00f1o o enfermedad, incluso la muerte, adem\u00e1s de poder extenderse por contagio<a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftn3\">[3]<\/a>. En 1832, la\u00a0<em>Instrucci\u00f3n preventiva contra el c\u00f3lera<\/em>\u00a0editada por las autoridades sanitarias francesas advert\u00eda: \u201ces mayor el miedo que causa el esperarla [la enfermedad col\u00e9rica] que el riesgo que se corre cuando existe\u201d. Lo importante es que se trata de una apreciaci\u00f3n generalizada y dominante en la conciencia colectiva, que se autoalimenta de manera incontrolable a trav\u00e9s de noticias y opiniones m\u00e1s o menos fundadas, y cuya peculiaridad radica antes en su sinton\u00eda con el estado general de opini\u00f3n que con cualquier otro elemento de prueba objetiva.<\/p>\n<p>El\u00a0<strong>desorden social<\/strong>\u00a0es otro acompa\u00f1ante inevitable. El caos mortuorio y la desorganizaci\u00f3n que implica una gran proliferaci\u00f3n de personas enfermas, resultan profundamente disruptores de los engranajes societarios: los campos quedaban abandonados en tiempos de peste, como dejaron de circular los tranv\u00edas con motivo de la gripe epid\u00e9mica de 1918, los negocios suspendidos, las operaciones de guerra comprometidas. Esta desorganizaci\u00f3n se ve agravada por los efectos de las medidas que se adoptan para combatir la enfermedad.<\/p>\n<p>La extensi\u00f3n epid\u00e9mica va unida, en la representaci\u00f3n popular, a la idea del contagio, que s\u00f3lo tard\u00edamente fue admitida de pleno por la ciencia m\u00e9dica, que dio mayor relevancia hist\u00f3ricamente al concepto de causalidad atmosf\u00e9rica (t\u00e9cnicamente denominado\u00a0<em>infecci\u00f3n<\/em>). Ambos, contagio e infecci\u00f3n, se fundieron en un \u00fanico concepto a la vez que triunfaba la idea de \u201ccausa universal\u201d que fue posteriormente validada por la naciente Microbiolog\u00eda a partir del \u00faltimo cuarto del siglo XIX<a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. A la idea de contagio van unidas las mas antiguas medidas preventivas: una,\u00a0<strong>la huida<\/strong>\u00a0\u2013\u201calejarse pronto, ir muy lejos y ausentarse por mucho tiempo\u201d, fue el consejo de Benjamin Franklin ante la fiebre amarilla<a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, pr\u00e1ctica propia de una consideraci\u00f3n de la salud como asunto exclusivamente personal o privado. En segundo lugar, las\u00a0<strong>medidas de aislamiento<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>cuarentenarias<\/strong>, establecidas desde una consideraci\u00f3n de salud comunitaria o poblacional, que comenzaron en la antigua Ragusa veneciana (Dubrovnik) en 1377 para controlar los barcos sospechosos por proceder de zonas epidemiadas y que, a partir del siglo XVII, \u00a0se extendieron paulatinamente tambi\u00e9n a las comunicaciones terrestres y a las poblaciones que padec\u00edan epidemias , con su acompa\u00f1amiento de cordones militares para hacerlas efectivas. Del paradigma atmosf\u00e9rico proceden las pr\u00e1cticas desinfectoras, las primeras de las cuales consistieron en modificar las cualidades del aire mediante la quema de hierbas arom\u00e1ticas, por ejemplo, o moverlo a ca\u00f1onazos disparados sin bala y que a partir de finales del siglo XVIII se nutrieron de los medios proporcionados por la qu\u00edmica, en forma de fumigaciones con \u00e1cidos minerales<a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de la cuarentena supon\u00eda aut\u00e9nticos\u00a0<em>estados de asedio<\/em>\u00a0contra las localidades atacadas por la peste, la fiebre amarilla o el c\u00f3lera, donde se obstru\u00eda todo tr\u00e1fico comercial y, en consecuencia, faltaban y se encarec\u00edan las subsistencias y se acarreaba la ruina a empresas y familias.<\/p>\n<p><strong>La desconfianza hacia la autoridad<\/strong>\u00a0es otra caracter\u00edstica de la experiencia epid\u00e9mica en todos los casos, tanto mas profunda cuanto mayor sea la distancia sociocultural con la misma. No ha sido infrecuente en la historia la conjunci\u00f3n de cat\u00e1strofes morbosas con insurrecciones, tumultos o disturbios de orden p\u00fablico cualquier nivel. Con anterioridad a la incorporaci\u00f3n de los principios doctrinales del liberalismo, las disposiciones sanitarias (cuarentenarias) formaban una jurisdicci\u00f3n especial, donde la acusaci\u00f3n y el juez reca\u00edan en la misma autoridad militar. La excepcionalidad jurisdiccional se super\u00f3 cuando se produjo la incorporaci\u00f3n de la medicina al estado mediante la organizaci\u00f3n de la sanidad. Con la legislaci\u00f3n sanitaria, inaugurada en Inglaterra en 1848 y en Espa\u00f1a en 1855, se articula un nuevo nicho profesional \u2014el de los higienistas o salubristas, expertos en Salud P\u00fablica\u2014 cuya relevancia social depende de la credibilidad que obtenga el ejercicio de sus funciones de defensa sanitaria.<\/p>\n<p><strong>Esteban Rodr\u00edguez Oca\u00f1a<\/strong>\u00a0es Catedr\u00e1tico jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada. Ha investigado extensamente sobre muy diversos asuntos de la Historia de la Salud P\u00fablica y temas afines.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n<p><sup><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftnref1\">[1]<\/a><\/sup>\u00a0Esta incluye, pero no reemplaza, a la definici\u00f3n t\u00e9cnica actual, recogida en Espa\u00f1a en el RD 2210\/1995 de 28 de diciembre, BOE 24 de enero de 1996. Es decir, que conocemos epidemias que no alcanzan necesariamente la consideraci\u00f3n de enfermedades catastr\u00f3ficas.<\/p>\n<p><sup><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftnref2\">[2]<\/a><\/sup>\u00a0Paul Farmer.\u00a0<em>Infection and Inequalities \u2013 the modern plagues<\/em>. Berkeley-Los Angeles, Univ California Press, 1999.<\/p>\n<p><sup><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftnref3\">[3]<\/a><\/sup>\u00a0Enric Novella. La medicina de las pasiones en la Espa\u00f1a del siglo XIX.\u00a0<em>Dynamis<\/em>, 2011; 31(2): 453-473.<\/p>\n<p><sup><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftnref4\">[4]<\/a><\/sup>\u00a0Esteban Rodr\u00edguez-Oca\u00f1a.\u00a0<em>Por la Salud de las Naciones. Higiene, Microbiolog\u00eda y Medicina Social<\/em>. Madrid, Editorial Akal [Historia de la Ciencia y de la T\u00e9cnica, n\u00ba 45], 1992.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0Repertorio M\u00e9dico Extranjero, 1832; 1: 19-20.<\/p>\n<p><sup><a href=\"https:\/\/sehmepidemiassaludglobal.wordpress.com\/2020\/03\/31\/caracterizacion-historica-de-las-epidemias\/#_ftnref6\">[6]<\/a><\/sup>\u00a0Juan Luis Carrillo, Pedro Riera Perell\u00f3 y Ram\u00f3n Gago. La introducci\u00f3n en Espa\u00f1a de las hip\u00f3tesis miasm\u00e1ticas y pr\u00e1cticas fumigatorias. Historia de una pol\u00e9mica (J.M. Ar\u00e9jula \u2013 M.J. Cabanellas).\u00a0<em>Medicina e Historia<\/em>, 1977; 2\u00aa \u00e9poca, n\u00ba 67.<\/p>\n<p>Lea en Manguinhos:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/un-vehiculo-eficaz-de-comunicacion-cientifica-en-el-mundo-de-habla-hispana\/\">Un veh\u00edculo eficaz de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica en el mundo de habla hispana<\/a>\u00a0&#8211; HCSM 25 anos \u2013 testimonios. Esteban Rodr\u00edguez Oca\u00f1a es Catedr\u00e1tico de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada y pertenece al consejo asesor de HCS-Manguinhos.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez Oca\u00f1a, Esteban and Perdiguero, Enrique.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702006000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ciencia y persuasi\u00f3n social en la medicalizaci\u00f3n de la infancia en Espa\u00f1a, siglos XIX-XX<\/a>. Hist. cienc. saude-Manguinhos, Jun 2006, vol.13, no.2.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez Oca\u00f1a, Esteban.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702006000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">La medicina en busca de p\u00fablico: Espa\u00f1a, siglos XIX y XX<\/a>. Hist. cienc. saude-Manguinhos, Jun 2006, vol.13, no.2.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esteban Rodr\u00edguez Oca\u00f1a, Catedr\u00e1tico jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada y miembro del Consejo Asesor de HCS-Manguinhos, explora las caracter\u00edsticas sociales de las epidemias.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":11222,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_price":"","_stock":"","_tribe_ticket_header":"","_tribe_default_ticket_provider":"","_tribe_ticket_capacity":"0","_ticket_start_date":"","_ticket_end_date":"","_tribe_ticket_show_description":"","_tribe_ticket_show_not_going":false,"_tribe_ticket_use_global_stock":"","_tribe_ticket_global_stock_level":"","_global_stock_mode":"","_global_stock_cap":"","_tribe_rsvp_for_event":"","_tribe_ticket_going_count":"","_tribe_ticket_not_going_count":"","_tribe_tickets_list":"[]","_tribe_ticket_has_attendee_info_fields":false,"footnotes":""},"categories":[1618,4],"tags":[1404,1613,1614],"class_list":["post-11220","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-coronavirus-and-history","category-highlights","tag-esteban-rodriguez-ocana","tag-sehm","tag-sociedad-espanola-de-historia-de-la-medicina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11220"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11220\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11225,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11220\/revisions\/11225"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistahcsm.coc.fiocruz.br\/english\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}