Carta que Sigmund Freud envió al médico chileno Juan Marín (11 oct. 1938). (Biblioteca Nacional de Chile, Archivo del Escritor, colección Legado Juan Marín, cajas 1 y 2.)
Los hallazgos de Mariano Ruperthuz Honorato*, permitieron reconstruir cómo el freudismo fue primeramente rechazado por la incipiente escena psiquiátrica local, acusándolo de pansexualista.
En la década de 1930 este panorama cambiará, ya se apreciará una revaloración del psicoanálisis a nivel local, calificándolo precisamente como un saber especializado en la sexualidad.
Desde sus primeros desarrollos, Freud se esforzó por afirmar que la sexualidad era un factor crucial en la aparición de las neurosis. Pero, a pesar de esta íntima vinculación, la historia de la recepción del psicoanálisis en algunos países de Latinoamérica, específicamente Brasil y Argentina, mostró que la sexualidad, presente en la teoría, jugó un rol importante a la hora de marcar la manera en que el psicoanálisis fue leído.
Pasado el rechazo inicial a las ideas freudianas, a mediados de la década del 1920, los años 1930 reflejan una amplia circulación de las ideas psicoanalíticas dirigidas al público masivo. Padres, pedagogos y médicos, gracias a las enseñanzas de Freud, podrían llegar a conocer mejor el alma infantil evitando con ello males futuros.
* Mariano Ruperthuz Honorato – Psicólogo; investigador postdoctoral, Escuela de Psicología, Universidad de Santiago de Chile; editor de la revista Culturas Psi/Psy Cultures – Chile mruperthuz@ug.uchile.cl