Silvio Dessy y el Instituto Biológico Argentino entre 1908 y 1947

Un capítulo poco conocido de la historia de la ciencia argentina es el tema de un artículo recién publicado en História, Ciências, Saúde – Manguinhos por Nicolás Facundo Rojas, becario doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). En “Investigación y explotación comercial en la bacteriología: Silvio Dessy y el Instituto Biológico Argentino entre 1908 y 1947“, el investigador sigue la trayectoria de un médico italiano que llegó a la Argentina en 1898 y muestra que, en los primeros tiempos de la bacteriología, hacer ciencia también podía ser un negocio.

Dessy llegó contratado para el Instituto de Higiene Experimental de La Plata, y en su valija traía cultivos de Actinomyces aislados en Florencia. Estos microorganismos eran ambiguos: no se sabía si eran hongos o bacterias, y producían cuadros que se confundían con la tuberculosis. Con ellos inició una línea de investigación que continuó en el Laboratorio Central del Hospital de Clínicas y en el Laboratorio Micrográfico del Hospital Italiano. Al mismo tiempo, fue desarrollando productos propios, como la “Tuberculina Dessy” y vacunas nucleoproteicas contra la fiebre tifoidea y la gonorrea. Presentaba estas vacunas como más puras que la versión original de Lustig y Galeotti.

En 1908. Dessy fundó el Instituto Biológico Argentino, una empresa dedicada a sueros y vacunas, ubicada en Florencio Varela. La firma prosperó durante la escasez de importaciones de la Primera Guerra Mundial y exportó a Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile. Su catálogo pasó de 20 productos en 1913 a 224 en 1941, y compitió con gigantes como Hoechst o los distribuidores del Instituto Pasteur. La empresa existe todavía hoy, con el nombre de Biol. Detrás de este éxito había una red bien montada: los laboratorios hospitalarios que Dessy dirigía servían para probar sus productos. Además, sus discípulos pasaban a trabajar en la empresa, y dos revistas fundadas por él difundían los resultados favorables que enviaban médicos de varios países.

Rojas muestra que la agenda científica de Dessy cambió con sus intereses comerciales. La actinomicosis, que había sido su gran apuesta, fue quedando de lado, y su lugar lo ocupó el ensayo de nuevos productos. Su posición marginal en el mundo académico no fue un fracaso, sino parte de la estrategia que sostuvo su empresa.

Lea el artículo en la revista História, Ciências, Saúde – Manguinhos:

Rojas, N. F.. (2026). Investigación y explotación comercial en la bacteriología: Silvio Dessy y el Instituto Biológico Argentino entre 1908 y 1947. História, Ciências, Saúde-Manguinhos, 33, e2026003. https://doi.org/10.1590/S0104-59702026000100003

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